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Javier Cancino Díaz

Javier Cancino Díaz

La mirada de Javier Cancino, diseñador y docente, 47 años, sobre la vocación y la enseñanza en Chile.

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Viviendo el Diseño:
La idea de esta sección es recoger la diversidad y el mestizaje de opiniones existente sobre la vida, perspectivas, opciones y desarrollo del diseño a nivel de profesionales y académicos del mundo.
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Max: Dices que la arquitectura y el diseño son un asunto de vocación. ¿Recuerdas cuándo dijiste: “eso es lo que quiero hacer en mi vida”?
Javier: Estaba en segundo año en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, en el año 1981. Creía que iba a ser arquitecto a pesar de mis grandes dificultades con las matemáticas. De pronto vi desplegarse una obra de diseño gráfico en un gran formato, desde el segundo piso de la escuela. Era una pieza bastante abstracta pero me cautivó de tal manera, que me dije eso es lo que yo quiero hacer, ahí decidí que esa sería mi vida. Para ser honesto no me pregunté jamás ni tampoco sabía en que trabajaba un diseñador gráfico. Era o éramos muy ingenuos y románticos en aquellos tiempos. No nos preocupaba ni era tema el futuro laboral. Puede ser que eso nos daba más libertad para crear, observar, ensayar, equivocarnos. Y finalmente, con una perspectiva humanista, diseñar y hacer todo desde la poesía, la filosofía y la lectura en general.

Max: Hoy tienes una intensa vida docente. ¿Cuándo y cómo llegaste a ella?

Javier: Fue el año 2000, en la Universidad Andrés Bello, en Santiago de Chile. Llegue hacer un curso electivo que le pusimos por nombre Taller Editorial. Venía de ser Director de Arte de las Revistas Paula, Cultura Urbana y Caras. Revistas importantes en la parrilla de medios impresos de la época en este país.
Lo más difícil para mi, antes de, fue que el curso se dictaba el día sábado desde las 09:00 hrs. hasta las 12:30 hrs. Pensaba que no iba a tener alumnos. Era un curso después del “carrete” del viernes. Lo veía difícil. Más, si era sólo un electivo que obligaba a levantarse bastante temprano un sábado. Sin embargo, fue un éxito. Llegué a tener un muy buen promedio de estudiantes y que además no faltaron nunca a clases. Creo que eso dio pie a que me ofrecieran la Cátedra del Taller Vertical de Diseño Gráfico. Pero hasta hoy se sigue llamando Taller Editorial.

Max: Javier, según tu opinión a qué se le debe dar importancia en la formación de un diseñador en un contexto cambiante.

Kerning, grid y contraformas. Uno de tantos trabajos en que Javier expone su cuidado en detalles que la página impresa, el medio digital (canvas) cada vez se acercan más a la libertad de una hoja de papel.

Kerning, grid y contraformas. Uno de tantos trabajos en que Javier explora diversos recursos armonizando el layout de página.

Javier: Para mí no es un tema tan simple. Voy a tomar las palabras de un gran maestro de la Universidad de Chile, a quien le tengo mucho respeto y admiración, el señor Guillermo Tejeda, y después voy a la pregunta.
“En Ensayar es lo que vale Montaigne lo dice así: Cuando das un paso hacia lo que no sabes es cuando empiezas a ensayar. La frase la trae Savater al republicar unos ensayos suyos. En cuanto a mí, escribo casi siempre ensayando, ignorando adónde voy a ir a parar, y eso es lo más vivo de escribir. Sin embargo las universidades o los fondos concursables tienen un enorme interés en saber exactamente a qué conclusión o lugar vamos a llegar después de una investigación, un texto, un taller, etc. A cada rato están enviando formularios donde cada casillero es una decisión que excluye otras. Así no hay quien ensaye nada, y de eso están orgullosos. Esa es una de mis incompatibilidades mayores con el sistema cultural instalado. Es como si lo más importante fuese demostrar la propia productividad antes incluso de comenzar, porque así nos obligamos a una serie de tareas, y para eso es preciso saber de antemano aquello que uno intuye que podría llegar quizá a saber. Un orden maravilloso que destruye a la creación desde su inicio. Un sistema industrial, científico, donde la contabilidad es indispensable y la creación un detalle menor. Lo mío es el ensayo”.

Cuando das un paso hacia lo que no sabes es cuando empiezas a ensayar

Pues bien, yo comparto absolutamente en el campo del estudio del diseño gráfico este punto de vista. En mis talleres uno ensaya, experimenta, se equivoca, incluso me atrevo a decir que este espacio es para el ocio y no el negocio.

Mis estudiantes aprenden haciendo y hay que estar despierto, observando, porque los jóvenes de hoy a diferencia de mi época están viviendo algo muy distinto. Por lo tanto la percepción de las cosas es distinta.

Yo propongo cosas como leer, comprender lo leído, reflexionar y hacerse cargo, y así proponer desde su punto de vista. Entonces nace de una observación, concepto o idea que sale de su lectura.

Max: Dado que haces clases en tres universidades: crees que los diseñadores de las distintas escuelas salen con una oferta distinta al mercado o se implanta un gen cultural que refleja al diseñador chileno.

Javier: ¡mmm…! retomaría las palabras de Tejeda, “las universidades tienen un enorme interés en saber exactamente a qué conclusión o lugar vamos a llegar después de estudiar diseño. Es como si lo más importante fuese demostrar la propia productividad”. Y aquí voy a cambiar un poco sus palabras, yo digo que es un orden horroroso que destruye la creatividad desde su inicio. Un sistema industrial, científico, donde la contabilidad es indispensable y la creación un detalle menor. Las escuelas están más preocupadas de una cosa que llaman “competencias laborales”. En definitiva están haciendo creer a los estudiantes que son una especie de agencias de empleos y no un lugar donde se va a adquirir conocimientos. Para mi el diseño gráfico y probablemente la arquitectura son carreras vocacionales; y al menos en Chile, trabajar en estas disciplinas se hace cada vez más difícil y escaso el espacio para su desarrollo. Entonces no creo que aquí las escuelas estén ofreciendo ninguna diferencia al mercado, creo que los chicos finalmente se están haciendo su propio camino, el echo de formar colectivos o trabajos alternativos a veces insospechados. Soy bastante criticado por mi postura tan “rupturista” entre los que veo más anacrónicos. Muchas veces digo que hay que llevar el problema al límite, aunque se fracase en el intento, eso me lo celebran los académicos más jóvenes o que me conocen más y se entretienen con esa apuesta.

En definitiva están haciendo creer a los estudiantes que son una especie de agencias de empleos y no un lugar donde se va a adquirir conocimientos.
Detalle de página impresa diseñada por Javier.

Detalle de página impresa diseñada por Javier.

—–Fin de la 1a. parte—–

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