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¿Es probable o posible que el volumen de información
nos ahogue, o nos salve?

IBM Blue Gene P - 2. "The Argonne Leadership Computing Facility (ALCF) major acquisition, the Blue Gene/P supercomputer, will boost the facility's total computing power to 556 teraflops, representing a fivefold increase in system capability. This advance will help to initiate the coming era of petascale computing and enable experts to answer questions that have confounded America's scientists for years. Photo courtesy of Argonne National Laboratory". Por Argonne National Laboratory, en Flickr.
En los años setenta del siglo pasado, un muy buen profesor trazaba con tiza una raya en la pizarra. Ponía a cualquier distancia un cero y luego un cien por ciento. Miraba a la concurrencia y expresaba respecto a este simple ratio: que en cualquier decisión uno se puede mover hipotéticamente desde la total incertidumbre hasta la plena certidumbre, y que lo único que disminuye la oscuridad y aumentaba la certeza para decidir es la información. Esa raya blanca en una pizarra negra era un ejemplo penetrante en una época en que los estudios de mercado y otros estudios sociales eran incipientes y casi desconocidos en Iberoamérica. Más aún en el ámbito de las corporaciones. Por otra parte los ejecutivos profesionales recién se estaban incorporando en las organizaciones. Según entrevistas realizadas sobre el management de la época sólo en los años cincuenta los cargos se llenaban por postulantes con buenas habilidades para sumar y restar, y preferentemente contactados con la oligarquía vigente. Los primeros computadores a tubos aún no invadían la gestión. La escasa información existente, lejos de ser fidedigna, se manejaba por algunos ejecutivos en una pequeña libreta que cargaban en sus chaquetas y cuidaban con esmero. Eran para ellos como los iPhones actuales. Quienes decidían actuaban en un contexto donde los cambios eran lentos, de baja aceleración y ciclos de vida extensos en el tiempo. Ello ocurría hace sólo dos generaciones y muchos de sus actores aun interactúan en la política, en el mercado y la academia con distintos grados de resciliación.
En la actualidad, la raya blanca y su significado siguen vigentes pero ha cambiado el contexto y la aceleración del cambio. Estos dos factores están provocando una fuerte obsolescencia de las metodologías existentes y propias de la modernidad, o en forma más precisa de los instrumentos de captura y medición socioeconómica y ambiental de los últimos cincuenta años. Similar proceso de obsolescencia acelerada sufre la vida útil de la información recolectada. Los métodos y la información se deben ajustar cada vez más rápido al cambio debido a que el ratio certidumbre-incertidumbre en el proceso de decisiones se corre rápida e irreversiblemente hacia la incertidumbre por la creciente aceleración de cambio de ciertas áreas clave del conocimiento. Toda la aceleración que imaginemos volvemos a multiplicarla varias veces por año debido a la capacidad creciente en teraflops o billones de operaciones por segundo que se ha ido instalando en las principales economías del mundo.
En los años setenta del siglo pasado, un muy buen profesor trazaba con tiza una raya en la pizarra. Ponía a cualquier distancia un cero y luego un cien por ciento. Miraba a la concurrencia y expresaba respecto a este simple ratio: que en cualquier decisión uno se puede mover hipotéticamente desde la total incertidumbre hasta la plena certidumbre, y que lo único que disminuye la oscuridad y aumentaba la certeza para decidir es la información.
Es importante subrayar que los modelos de predicción tradicionales desde la data hasta el conocimiento, aplicados en estudios y evaluaciones de los últimos cincuenta años, se basan en análisis de probabilidades, y que siempre existe, según la noción de Thomas Bayes, un carácter subjetivo. De este modo el ratio de certidumbre de una predicción depende en parte de la calidad de información y del conocimiento del analista, y por otra de la variabilidad de la información misma. En esta perspectiva debemos recordar que la calidad de la información es inversa a la variabilidad de ésta. A mayor variación menor calidad. En consecuencia, la variación de la información desde ciertos puntos de vista presenta desde los ochenta comportamientos exponenciales y está provocando crecientes cambios, obsolescencia, cada vez más aguzados ciclos de vida en los proyectos y por ende, una decreciente calidad de información para la toma de decisiones de más de dos años.
En este contexto los estudios de proyecto de carácter nacional y/o grandes volúmenes de inversión pueden justificarse, realizarse y quedar obsoletos antes de inaugurarse. Muchos de ellos se convierten en problemas políticos difíciles de justificar. Ello ha sido fácil de ver en la actual crisis financiera (¿o estructural?) denominada no sé porqué subprime, ya que el significado del término es sólo una consecuencia y no la causa de la misma. Seguro que hubo que nominarla de algún modo para la percepción de seguridad del colectivo social. Lo importante es que ningún experto se muestra seguro si las medidas tomadas en el mundo superarán la crisis o si esta rebotará. Tampoco saben cuánto durarán las reservas en los insostenibles niveles actuales de producción. O cuánto tiempo algunas economías cuasi quebradas o quebradas podrán mantener sus estructuras de bienestar social. A nivel micro esta situación se incrementa exponencialmente.
Lo importante para esta propuesta es tomar conciencia y comunicar en forma correcta que los cánones tradicionales de la información y toma de decisiones perdieron un fuerte valor relativo frente al incremento explosivo de la información, la aceleración de los cambios y la diversidad de los contextos que surgen. Hoy sobran buenos ejemplos donde la información que existe aún cuando sea en exceso no permite decisiones seguras ni evaluaciones socio económicas a más de dos años, o quizás menos. Es un gran reto para todo el sistema. Desde los políticos y ejecutivos de grandes corporaciones hasta las microempresas e incluso hoy los consumidores. Debemos reinventarnos en este nuevo contexto de información y cambio que trae la abundancia posmoderna. Es quizás el inicio de un Bing Bang de las estructuras y modos de vida de un mundo sin fronteras. Y en forma particular una situación de quiebre y ajuste insoslayable de la industria de comunicaciones que de un modo u otro ha mantenido con relativo éxito la estabilidad institucional a nivel global.
La complejidad creciente del contexto y la rapidez del cambio han llevado a una brusca caída en la utilidad ambiental y socio-económica de las metodologías tradicionales de captura de información y evaluación. Si las predicciones probabilísticas tradicionales serán de cada vez menor utilidad práctica a nivel social y económico, el reto, al parecer, es como hacer, ya no probable, sino que posible, un futuro que no se conoce pero si factible de esbozar y desear.
Al mismo tiempo en forma traumática se está provocando la obsolescencia técnica y de rentas de muchos profesionales y técnicos “comoditizados” para servir en mercados tradicionales. Educados normalmente para ayer, y de los cuales pocos siguen o pueden seguir programas actualizados de ajuste continuo a las nuevas demandas de oficios y prestaciones técnicas y profesionales. En este contexto la Web puede jugar un rol creciente e inesperado como medio para ponerse al día, pero lamentablemente su uso es extremadamente bajo después de 25 años de existencia de acuerdo a las estadísticas europeas y del mundo iberoamericano. Para avalar este juicio un reciente estudio de la Unión Europea (2009) señala que uno de cada tres europeos nunca ha usado Internet. Una situación que demuestra que falta una inclusión cultural profunda en la estructura política del mundo para cubrir la brecha de desigualdad que está surgiendo.
Al mismo tiempo en forma traumática se está provocando la obsolescencia técnica y de rentas de muchos profesionales y técnicos “comoditizados” para servir en mercados tradicionales. Educados normalmente para ayer, y de los cuales pocos siguen o pueden seguir programas actualizados de ajuste continuo a las nuevas demandas de oficios y prestaciones técnicas y profesionales.
Aterrizando sin profundidad en la organización de las corporaciones públicas y privadas que son los ejes de los PIB nacionales y mundiales, se puede esbozar un perfil de cómo están actuando los gobiernos corporativos frente a una brecha que ya surgió. Se pueden seguir las pautas que arrojan algunos de los miles de informes sobre estudios y asesorías de dos años y más de duración de la primera década del tercer milenio y que pronto serán piezas de museo. Es una pena que no se lleve un registro y adecuado back up de ellos. Son en general asesorías de similares patrones metodológicos con independencia de localidad en diferentes corporaciones públicas o privadas con sólidas estructuras burocráticas forjadas a mediados del siglo pasado; y en los cuales es muy probable leer conclusiones repetitivas fáciles de imaginar por analistas sociales y comunicólogos:…. los ejecutivos y mandos tienen una orientación endógena (hacia adentro), convenciones y reglas (que erróneamente llaman cultura), obediencia (mortal) hacia los superiores, dudan de nuevas reglas e ideas, y manifiestan una fuerte aversión al riesgo.
(…) la Unión Europea (2009) señala que uno de cada tres europeos nunca ha usado Internet.
Hay cosas nuevas en el mundo para convivir con el cambio y la complejidad. Pero no hay mecanismos de inclusión cultural ni técnica adecuados. Llegan a una cola de espera para vivir un proceso de inclusión cultural lento y de freno. Procesos que se enfrentan a los más increíbles y ocultos grupos de poder. Se ajustan a nuestras velocidades del ayer y permite sobrevivir al sistema establecido hasta que la crisis por algún lado busca caminos. Creo que no hay frase más cierta y sin paternidad reconocida que señala que toda crisis es una oportunidad. Dos ejemplos entre muchos: los buses a hidrogeno y las energías renovables. La comunicación en redes, la visión de un mundo sin fronteras y el trabajo colaborativo están permitiendo en paralelo una visión más prospectiva respecto al modelo establecido.

SAGE-AU geeks and project blackbox. "Project Blackbox is essentially Sun's datacentre in a box. Either preloaded with some serious teraflops, or 'empty' it's a good solution for companies with a lack of space, and a need for a datacentre". Por Max_au, en Flickr.
Es un fenómeno propio de la complejidad postmoderna. La prospectiva como visión enfrenta mejor la policontextualidad y a los sistemas inteligentes que, entre otros cambios, están rompiendo los paradigmas. Es interesante profundizar el modelo OSTO / SYMA del Dr Rieckmann Heijo ; y su desarrollo de la dinaxyty. Un concepto que relaciona la complejidad creciente del contexto, y que se expresa directamente en las cada vez mayores limitaciones de predecir y gestionar con una acelerada dinámica de cambio. Quizás se pueda explicar mejor parte de la crisis financiera que vive el mundo desde el 2008, más allá de la tradicional búsqueda de una línea causal inmanente. Nadie puede decir con seriedad que los gestores de la banca y del sector automotriz de la noche a la mañana se convirtieron en palurdos e incapaces. La buena razón lleva a pensar, por el contrario, que eran excelentes ejecutivos de una era en mutación.
En una publicación del Dr Reinhard Friedmann, un documento de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Central, 2003, Chile, refiriéndose a H Rieckmann, señala: el tercer milenio necesita estadistas y gestores que tenga la capacidad de resistir la complejidad y la dinámica de cambio y de despegar resiliencia, permitiendo a las organizaciones evitar la peligrosa brecha que amenaza su sobrevivencia en la medida que la dinaxyty aumenta más rápido que su aprendizaje y desarrollo.
(…)el tercer milenio necesita estadistas y gestores que tenga la capacidad de resistir la complejidad y la dinámica de cambio y de despegar resiliencia(…)
Las preguntas entonces son: cómo los actores clave serán capaces de adaptar las metodologías y la potencia explosiva de teraflops o petaflops instalada en el mundo; y cómo comunicar propuestas y conclusiones útiles en un mundo donde la dinaxity va más rápido que la capacidad de respuesta de la especie. Una afirmación que nace sola es que nos aferramos a un contexto donde los modelos de investigación y decisión tradicionales pierden creciente efectividad y frenan con fuerza la innovación de metodologías, medios y redes que permitirían entender, enfrentar y construir con cierto grado de éxito un futuro posible. O adaptarse a las reales crisis que grandes estudios en colaboración en desarrollo visualizan como posibles en un futuro no lejano. Este es un fenómeno que entrega buenas oportunidades para quienes estén trabajando desde metodologías hasta productos y servicios que permitan una vida sustentable a las más diversas comunidades del globo. Para quien quiera profundizar la información puede ir a la Web / Proyecto Millenium. Ver http://www.unmillenniumproject.org/.
Lecturas recomendadas:
La gestión pública en el siglo XXI. Anticipando los cambios que vienen, 2003. Documento de la Fac. de Ciencias Políticas de la Universidad Central.
BROWN, Lester. Plan B.3.0
Rieckmann, H.: Gestionar y realizar en el borde de la 3 ª Jahrtausends. Milenio. Prácticos, teóricos, inseguro, 2 Aufl., Frankfurt am Main 2000, S. 3 f. ª edición, Frankfurt am Main 2000.
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